MADRID NO SE MIRA DESDE LEJOS. SE VIVE AQUÍ.
Bajar a por pan y volver con un plan. Salir a tomar un café y alargar la conversación. Quedar «un rato» y descubrir que ya es de noche. Hay barrios donde tienes una casa. En Malasaña, además, tienes una vida esperándote al otro lado del portal.
Y esta empieza en Corredera Baja de San Pablo.
A dos minutos andando de la plaza de San Ildefonso y a cinco de Gran Vía, esta vivienda de 91 m² está en ese Madrid que se recorre a pie, que mezcla el comercio de siempre con nuevas ideas y donde una misma tarde puede empezar entre libros, seguir en una terraza y terminar frente a un escenario.
Malasaña tiene memoria, carácter y una forma muy suya de hacer las cosas. Aquí conviven las fachadas de toda la vida, los pequeños comercios, los cafés, la cultura y esa energía madrileña que convierte cualquier martes en un buen día para salir. Vivir aquí es tener opciones sin tener que organizar una expedición cada vez que cruzas la puerta.
Pero una buena dirección necesita una buena casa.
Esta cuenta con un amplio salón que invita a darle protagonismo a la vida de dentro: una sobremesa que se alarga, una cena con amigos, una película o el placer de quedarte en casa aunque ahí fuera tengas mil planes.
Sus dos habitaciones permiten adaptar el espacio a tu manera de vivir. Un dormitorio y un despacho, dos dormitorios o esa habitación que llevas tiempo queriendo para tus proyectos. Tú decides cómo repartir tu día.
La vivienda es exterior, tiene dos ventanas a la calle y ventanas en todas las estancias. Un detalle que importa: poder abrir, ventilar y contar con luz natural en cada espacio. Su orientación este acompaña las mañanas, cuando Madrid empieza a ponerse en marcha y todavía queda todo el día por delante.
Se encuentra en una finca de 1940, parte de ese tejido urbano que da identidad al barrio. Y está lista para entrar a vivir, para que el próximo capítulo empiece con una mudanza y la elección de tu café favorito en la zona.
HASTA AQUÍ, MALASAÑA. AHORA, EL GIRO DE GUION.
El precio incluye una plaza de garaje en la calle Ballestas, a tres minutos andando de la vivienda.
Sí, garaje. En pleno centro.
Porque puedes disfrutar de un barrio que se vive caminando y tener tu coche cerca para cuando quieras salir de Madrid, ir a trabajar o escaparte el fin de semana. Volver a casa y saber dónde vas a aparcar también es calidad de vida. Y aquí viene incluida en el precio.
La combinación merece atención: 91 m², dos habitaciones, amplio salón, vivienda exterior, orientación este, ventanas en todas las estancias y una plaza de garaje a un breve paseo. Todo ello en Corredera Baja de San Pablo, con San Ildefonso a dos minutos y Gran Vía a cinco.
Quizá buscas una casa desde la que ir andando al teatro. Quizá quieres tener tus sitios favoritos cerca, trabajar desde casa y salir a encontrarte con Madrid al terminar. O quizá llevas tiempo buscando espacio para vivir en un barrio que tenga algo que contar.
Ven a conocerla. Recorre el salón, asómate a sus ventanas y después date una vuelta por la zona. Hay decisiones que se entienden mejor cuando puedes imaginar un día cualquiera viviendo allí.
Y un día cualquiera en Malasaña puede dar para mucho.
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