Hay pisos… y luego están los áticos que juegan en otra liga.
En la calle Juan Pérez Zúñiga, a un paso de Arturo Soria, se esconde una de esas viviendas que aparecen muy de vez en cuando y que, cuando lo hacen, no pasan desapercibidas.
Hablamos de un ático único, literalmente.
Porque no todos los días encuentras una vivienda de 128 m² construidos con una terraza de más de 120 m² que ocupa toda la azotea del edificio, de uso y disfrute exclusivo. Toda. Para ti. Sin vecinos por encima. Sin miradas indiscretas.
Un lienzo en blanco absoluto:
cinco dormitorios, dos baños (con posibilidad real de sacar un tercero) y una distribución que invita a soñar en grande. Aquí no vienes a adaptar tu vida a la casa; vienes a crear la casa de tu vida desde cero.
¿Lo mejor?
Las vistas.
Abiertas, despejadas, de esas que no se repiten en Madrid. Todas las orientaciones, luz durante todo el día y una sensación de altura y libertad difícil de explicar si no la ves en persona. Esa terraza puede convertirse en un oasis urbano: zona chill out, comedor de verano, jardín, solárium… o todo a la vez.
La finca suma puntos: piscina, plaza de aparcamiento en superficie (también de uso y disfrute) y un entorno tranquilo, bien comunicado y con todo a mano, pero sin renunciar a la calma.
No es un piso para todo el mundo.
Es para quien sabe ver más allá del estado actual.
Para quien entiende que las oportunidades especiales no vienen terminadas, vienen con potencial.
Si buscas algo distinto, algo que no se repite en los portales…
Este ático no se vende, se descubre.
Y cuando lo ves, lo entiendes.
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